Educación combinada, modelo para armar

Marco pedagógico Escuela de Verano Ceibal 2021

En el 2020, la emergencia sanitaria provocada por la crisis de la pandemia de COVID-19 implicó una disrupción de la vida social y, en el contexto educativo mundial, todos los niveles vieron alterada su cotidianidad. Ante esta coyuntura, hubo que adoptar medidas urgentes, exigiendo la inmediata respuesta de docentes, equipo administrativo, estudiantes y sus familias.

En Uruguay, la infraestructura disponible de Plan Ceibal ha permitido que el sistema educativo transite esta situación de una manera fluida. Nuestras circunstancias han sido modelo internacional y guía entre un gran número de experiencias diversas. Sin embargo, el confinamiento puso en evidencia, en sus formas más crudas, inequidades económicas, sociales, culturales y emocionales. Así, la disrupción de la pandemia reveló con mayor fuerza tres factores de la brecha digital que aún desafían al sistema educativo uruguayo: conectividad, capital cultural e involucramiento.

Mientras en la primera etapa de emergencia pudimos observar cómo el contexto mundial entró en la “zona de disrupción” (Fullan, 2020)*, haciendo uso de conocimientos y herramientas, creatividad y experiencia, los y las docentes activaron distintas estrategias didácticas de forma reactiva, con mayor o menor adaptación y resistencia. Tras esta etapa inicial transitamos a la “zona de aprendizaje”, aquella en la que se comenzaron a hacer ajustes en función de la experiencia de la educación a distancia durante la cuarentena y guiados generalmente por las siguientes interrogantes: ¿cómo lograr la continuidad de los aprendizajes?, ¿cómo apoyar a estudiantes que carecen de habilidades de autorregulación?, ¿cómo generar una sinergia que sostenga la participación de familias y el involucramiento de estudiantes?, ¿cómo evaluar de manera integral considerando el contexto y las circunstancias?

En estos inicios del 2021 buscamos ingresar a la “zona de crecimiento”, con la perspectiva de adoptar una educación híbrida** en el ciclo escolar que comienza en marzo. Nos preguntamos entonces: ¿cómo proporcionar una educación de calidad en un contexto incierto?, ¿cómo facilitar un modelo combinado que recupere lo mejor del aprendizaje presencial y del remoto?, ¿cómo garantizar el bienestar de todas las personas integrantes de la comunidad educativa?

Para encontrar las respuestas a estas interrogantes resulta fundamental superar la falsa dicotomía presencial versus remoto, para garantizar el continuo pedagógico de la educación combinada. Ante esto, tenemos el desafío de recrear y adecuar los ambientes de aprendizaje a la virtualidad -a través de la personalización, la interactividad, la autorregulación y el trabajo colaborativo-, así como experimentar estrategias y técnicas activas -rutinas de pensamiento, aula invertida, estudio de casos- y proporcionar, como decía Clemente Estable, diversas “maneras de aprender” que incluyan prácticas de retroalimentación, metacognición y autoevaluación.

La Escuela de Verano Ceibal 2021 busca acercar a los y las docentes a estos conceptos, herramientas y estrategias para el trabajo en la modalidad combinada o educación híbrida, enfrentando la contingencia que emerja a medida que se va desarrollando el ciclo. Un modelo para armar, adaptado a cada paso y en continuo crecimiento.

*Fullan, M., Quinn, J. (2020). Educación reimaginada: El futuro del aprendizaje, Microsoft Education: Canadá.*

* Educación híbrida: Combinación de métodos de enseñanza que integra la experiencia presencial en el contexto de aula con el aprendizaje remoto y la instrucción en línea para generar valor diferencial y flexibilidad en la adaptación a diversos contextos.



Escuela de verano